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¿Qué nos hace seguir scrolleando cuando estamos aburridos?

Foto del escritor: Silvana Noya
Silvana Noya
28 sept
1 min de lectura

SOCIALMENTE SACIADOS. AFECTIVAMENTE HAMBRIENTOS.

Tenemos acceso permanente a personas, conversaciones, imágenes, opiniones y estímulos. Sin embargo, nunca fue tan fácil sentirse acompañado sin estar realmente acompañado.


El scroll infinito convirtió el aburrimiento en una búsqueda constante de estímulos. Deslizás, aparece algo nuevo, volvés a deslizar. Y el circuito de recompensa hace el resto.

El medio no solo transmite contenido. También modifica nuestra percepción.


Hoy la pregunta quizás no sea cuánto consumimos, sino qué está haciendo ese consumo con nuestra forma de estar, de vincularnos y de encontrarnos.



Podemos estar conectados con cientos de personas y, al mismo tiempo, tener hambre de una conversación real.

Podemos recibir cientos de estímulos y seguir sintiendo aburrimiento.

Podemos consumir interacción durante horas y terminar el día con ganas de algo que ninguna pantalla puede reproducir: un encuentro.


Socialmente saciados. Afectivamente hambrientos.

Tal vez recuperar el encuentro también implique recuperar algo que la pantalla nos fue quitando de a poco: la pausa, el silencio, la conversación sin edición, la mirada del otro.

Apagar el teléfono.

Llamar a un amigo.

Sentarse alrededor de una mesa.

Conversar en vivo y en directo.

Y si necesitás una excusa para hacerlo, existe Tarot Social: un juego de conversación con 22 cartas y 220 preguntas diseñado para abrir conversaciones y generar encuentros.


Silvana Noya Salvioli



 
 
 

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