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El Loco: ​​

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Palabras clave: Inicio · Salto · Libertad · Curiosidad · Riesgo · Aventura · Intuición · Confianza · Vacío fértil · Posibilidad · Juego · Improvisación · Camino propio · Presente · No-saber · Fe · Movimiento · Ruptura de expectativas · Viento en la cara · Mochila liviana · Primer paso · Mundo abierto

Preguntas:​​

  • ¿Qué parte tuya solías mostrar sin filtro en tu infancia y hoy escondés?

  • ¿Qué decisión estás postergando solo porque no encaja con lo que esperan de vos?

  • Contanos un momento de tu infancia en el que te sentiste realmente libre.

  • ¿A quién le daría miedo ver la versión más libre de ti misma/o?

  • ¿En qué relación sentís que caminás al borde… y por qué seguís ahí?

  • ¿Cuál fue el riesgo más grande que tomaste en tu vida?

  • ¿Qué te detiene hoy de hacer algo que te apasiona de verdad?

  • Si mirás tu historia, ¿qué frase te acompañaría antes de un gran cambio?

  • ¿Cuál fue la aventura más loca que viviste… y repetirías? ¿Y cuál no?

  • Si pudieras transformar una parte de tu vida sin miedo, ¿por dónde empezarías?

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El Loco representa el comienzo.

No porque tenga todo claro, sino justamente porque todavía no sabe.

 

Es la energía de animarse sin garantías, de dar un paso aunque falten certezas.

Habla de confianza, de impulso, de escuchar lo que aparece antes de pensar demasiado.

El Loco no viene a enseñar, viene a probar.

 

No busca llegar rápido ni hacerlo bien: busca moverse, experimentar, equivocarse si hace falta.

 

Cuando esta carta aparece, la invitación es clara: animarte a dar el paso aunque no tengas garantías, soltar la necesidad de control y confiar en el impulso vital que te mueve.

 

El Loco abre caminos inesperados, imperfectos y profundamente auténticos.

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𝐘 𝐒𝐈 𝐄𝐋 𝐋𝐎𝐂𝐎 𝐇𝐀𝐁𝐋𝐀𝐑𝐀...

«¿Sabes que en cada instante puede producirse una mutación de consciencia, que puedes súbitamente cambiar la percepción que tienes de ti? Uno se imagina a veces que actuar es triunfar respecto al otro. ¡Qué error! Si quieres actuar en el mundo, debes hacer que estalle esa percepción del yo impuesta, incrustada desde la infancia, que se niega a cambiar. Amplía tus límites sin fin, sin descanso. Entra en trance.

Déjate poseer por un espíritu más poderoso que el tuyo, una energía impersonal. No se trata de perder conciencia, sino de dejar que hable la locura original, sagrada, que está en ti.

Deja de ser tu propio testigo, deja de observarte, sé actor en estado puro, una entidad en acción. Tu memoria dejará de registrar los hechos, las palabras y los actos realizados. Perderás la noción del tiempo. Hasta aquí has vivido en la isla de la razón, descuidando las demás fuerzas vivas, las demás energías. El paisaje se ensancha. Únete al océano del inconsciente.

Experimentas entonces un estado de supraconciencia en que no hay acto fracasado ni accidente. No tienes la concepción del espacio, devienes espacio. No tienes la concepción del tiempo: eres el fenómeno que llega. En este estado de presencia extrema, cada gesto, cada acción son perfectos. No puedes equivocarte, no hay ni plan ni intención. Sólo hay la acción pura en el eterno presente. No temas liberar el instinto, por primitivo que sea. Superar lo racional no significa negar la fuerza mental: mantente abierto a la poesía de la intuición, a los fulgores de la telepatía, a voces que no te pertenecen, a una palabra venida de otras dimensiones.

 

Ve como se unen a la extensión infinita de tus sentimientos, a la inagotable fuerza creadora que te confiere la energía sexual. Vive tu cuerpo, ya no como un concepto del pasado, sino como la realidad subjetiva y vibrante del presente. Verás que tu cuerpo deja de estar dominado por concepciones racionales y se deja mover por fuerzas que pertenecen a otras dimensiones, por la totalidad de la realidad. Un animal enjaulado tiene movimientos comparables a la percepción racional.

 

El movimiento libre de un animal en el bosque es comparable al trance. El animal enjaulado debe ser alimentado a horas fijas. El racional debe recibir, para actuar, palabras. El animal salvaje se alimenta solo y nunca se equivoca de comida. El ser en trance no actúa movido por lo que ha aprendido, sino por lo que es.»

La vía del Tarot. Alejandro Jodorowsky y Marianne Costa.

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